Eficiencia energética en empresas
Todo lo que necesitas saber

Podemos definirla como la práctica de minimizar el consumo energético, consumiendo solo lo imprescindible, al tiempo que se alcanzan unos niveles deseados de confort y de calidad de servicio. Es decir, que el gasto energético de las instalaciones sea el óptimo para las necesidades productivas.

Un proceso es eficiente desde el punto de vista energético si emplea menos energía que otros procesos similares, pero produce un resultado igual o mejor que esos procesos alternativos.

Sustitución de lámparas incandescentes por lámparas de tecnología LED: puede reducir el consumo eléctrico dedicado a iluminación en hasta un 90%. Una solución muy extendida, pero de impacto reducido en el consumo global de una instalación general.

Mejora del aislamiento térmico que reduzca las pérdidas de calor o frío. Especialmente importante en lugares que sufran temperaturas extremas. Aunque requiere una elevada inversión que se paga a largo plazo, también proporciona otras ventajas tales como reducción de ruido y mejora estética.

Sistemas de control avanzados que permitan regular con precisión el funcionamiento de aquellos sistemas que tengan un impacto importante en el consumo energético.

Optimización de la tensión de suministro eléctrico, lo que reduce el consumo energético a nivel global, mejora la vida de los equipos, reduce los costes productivos y puede ser contratada como un servicio integral a través de GESINNE.

Dos formas sencillas de incrementar la eficiencia energética son, por ejemplo, ajustar el consumo de electricidad a las necesidades reales de los usuarios o implementar mecanismos para ahorrar energía evitando pérdidas durante el proceso.

La eficiencia energética implica ahorro de costes energéticos, pero va más allá. El simple ahorro económico puede implicar disminución en la calidad del servicio, la producción o el confort, aspectos que se mantienen en la eficiencia energética, ya que ésta elimina o reduce el consumo energético improductivo.

La producción de energía eléctrica es la principal fuente de gases de ‘efecto invernadero’. La combustión de carbón, gas natural y fuel-oil para generar electricidad producen Dióxido de Carbono (CO2) y Metano (CH4), además de otros gases contaminantes en menor proporción. La concentración de Dióxido de Carbono (CO2) en la atmósfera es la principal responsable del calentamiento global.

Reduce el consumo energético y los costes asociados al consumo, mejorando la competitividad de las empresas. Adicionalmente, disminuye el impacto medioambiental de la actividad productiva, así como su ‘huella de carbono’.

Por otra parte, un uso eficiente de la energía alarga la vida de los equipos y sistemas productivos, reduciendo costes de operación y mantenimiento.

Hay propuestas diversas metodologías. La más directa calcula ratios de energía consumida en relación con la productividad. Cuando se produce un óptimo funcionamiento de equipos y de instalaciones, con un consumo moderado, la eficiencia energética obtenida se traduce en un importante ahorro en la factura eléctrica.

Utilizando su tecnología inteligente para dotar a la instalación de una tensión estable y adecuada a sus necesidades. Con los medios técnicos y humanos que pone GESINNE a disposición del cliente, se consigue tener monitorizada constantemente la instalación, asegurando su consumo óptimo.

La eficiencia se instala en tu negocio